“¿Sabéis esa belleza que te da ganas de llorar? Esa perfección, en alguien, que te hace alejarte, por si no hacerlo termina jodiéndolo todo. Y cuando te alejas, no puedes reprimir las ganas de querer volver. Porque miras atrás, y al verla, es como una estrella fugaz que permanece, y que en lugar de pedir deseos, se convierte en uno. Porque lo bonito es que siguen habiendo personas que, inexplicablemente, hacen que vuelvas a mirar el mundo como si no lo hubieses visto nunca. Personas que te enseñan que cuando hacemos el amor, siempre somos vírgenes. Personas que se hunden en tu silencio y te sacan a la superficie. Pero te alejas, porque no hay gravedad que atraiga lo feliz y la catástrofe. Y, recuerdas, aprendiste hace tiempo a no tocar las cosas que podían romperse. Así que te vas, como quedándote. Como aquel que desea echar raíces en la sonrisa de otra persona.

Un día conoces a alguien y te gustaría, de repente, desconocer a las demás personas. Centrarte sólo en él. Hacerle el centro gravitatorio de tu mente. Conoces a alguien que tiene una de esas sonrisas que se quedan a dormir todas las noches, y entonces ya no pasas tanto frío. Porque el insomnio tiene nombre, apellidos y se pinta de carmín los labios. Pasea a tu lado, flota contigo, te suspende a dos metros sobre el suelo, te dice “hola” y silencia el tráfico. Alguna vez conoces a alguien que te da ganas de ordenar tu vida y hacer reformas. Así que preparas tu mirada más bonita y te compras ropa nueva. Eres más feliz a todas horas, como si también drogase esperar su llamada. Y esperas que se acuerde de llegar en algún momento de tu vida. Porque hay personas por las que perderías todos los trenes con tal de quedarte un poco más. Y no creo que necesitemos pensar en otra cosa para seguir, aunque se nos ocurran miles de razones para quedarnos.”

Y yo no sé si quedarme o irme. Porque no sé si quiero (o debo) echar raíces en tu manera de reír. ¿Me das alguna razón más para hacerlo?

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Que no quiero que vuelvas, lo que yo quiero es que no te vayas nunca. Que no quiero finales felices, ni poemas bonitos, ni domingos de mantita y peli, ni París; yo lo que quiero es que estés. Eso es todo. Que estés y me mires, cuando me derrumbe por dentro, y que me cojas de la mano muy fuerte cuando empiece a romperme, y que me digas que no, que no merece la pena, cuando ponga los ojos en blanco y me entren ganas de llorar. Quiero que me abraces el insomnio por las noches, que me entiendas los silencios y que cantemos alguna canción de Radiohead en la ducha. Que me pases el humo, que me beses sin motivos, que me improvises sonrisas y quiero no tenerle miedo a los lunes a tu lado. A tu lado, todo, sino nada. A tu lado sonriendo o llorando, qué más da, hace tiempo que me maravilla la belleza de lo triste. Hace tiempo que planifico un futuro contigo, como si fuese la salida de emergencia de mi vida. Y es que creo que sigues sin entender que yo me reduzco a un montón de ojalás que se parecen mucho a tu forma de besarme. Nadie va a entender mejor que tú esta tonta necesidad de cerrar los ojos y que, al abrirlos, sigas ahí, a mi lado, sin que te asusten ni mis cicatrices ni mis ganas asfixiantes de escapar. Que sigas ahí ayer, hoy y mañana. Y hasta que se nos sequen las ganas y nos preguntemos qué hora es nada más levantarnos, mareados ya de girar con el mundo. No sé, me ahogo un poquito al no poder expresarlo mejor. Al comprobar que las palabras, a veces, no están dispuestas a hablar de esto: de lo de dentro. Así que, cariño, cierra los ojos con fuerza. Lo haces muy bien. Sí, muy bien…

 

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FIN 2

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“Y me tiritan las palabras del frío que me provoca entender que no puedo escapar ni mejor ni más lejos. Y entonces recuerdo que amar también es irse. Y no responder a las llamadas. Que amar también es que alguien te mate, porque seguir viviendo así es demasiado triste.”

 

Inexplicable.

FIN

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Hoy sí. Hoy, por ser el día de los enamorados, y por mentirme, y porque sé (sí, lo sé) lo que hay detrás de tus silencios y tú deberías saber qué genera eso en mi. Pero parece que te dé completamente igual. Y entonces a mi va a empezar a darme lo mismo. Porque ya me cansé de estúpidos y perdonavidas que con actitudes de “chulito de gimnasio” “consigo a la mujer que quiero”. Pues muy bien majo, vete con la que te aguante tus estupideces y no esperes que yo te esté esperando de vuelta. No puedo ya más con todo esto… FIN.

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Q U I E R O
N E C E S I T O
D E S E O
A N H E L O
S U S P I R O

Son solo algunas de las cosas que me vienen a la cabeza cuando pienso en ti. Cuando hablo de ti. Cuando hablo contigo. Cuando te echo de menos.

Me necesitas tanto como yo a ti. O tú a mi. O no sé. Esto se ha vuelto tan complicado que he perdido la poca cordura que me quedaba.

Mensajes sí enviados

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Hoy te he echado un poco de menos ¿sabes? Y eso no sé si me gusta o no… Ni tampoco si es del todo bueno… ¿Por qué? Pues porque me importas, porque me haces bien. Me hace bien leerte aunque estés tan ocupado que apenas hablemos, pero a veces resultas la salvación a un día espantoso que creo que nadie puede mejorar, pero siempre me equivoco… Al final del día siempre me quedas tú.

Nunca

Desvelos, Mensajes fallidos

Tengo miedo. Sé que esto no va a salir bien. Me muero de ganas de verte pero también me muero de miedo. Tú y yo no estamos destinados a estar juntos. NUNCA. N U N C A. Y eso es lo que más miedo me da. Verte y que todo salga mal… No podría soportar que algo que, a pesar de todo, está siendo tan bonito termine por estropearse y dejarnos un sabor amargo.

Me haces falta, me haces feliz, me gusta que estés ahí para mi cuando te necesito lo mismo que me encanta cuando tú vuelves a mi cuando estás mal.

Nunca he conocido a nadie (repito N U N C A) que me haga tener tantos nudos en la garganta. Ni tampoco que me de tanto miedo conocer. Suena a locura y lo es. “La vida es riesgo” pero yo soy una cobarde. Por favor, aléjate de mi… Aléjate porque yo no puedo.

Ojalá fuera tan sencillo dejarse llevar

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“Y cuando suena la alarma y abro los ojos, también se abren algunas heridas, y empiezo a pensar que la peor distancia que me separa de ti, es el miedo que le tengo a que algún día te alejes del todo. Y es que el no intentar las cosas evita que podamos fracasar, pero cuánto jode no saber si cuando piensas en mi también te quedas muy callado, como si esperases que algún beso te tomase la palabra…

… Que las madrugadas sin ti parecen lienzos a los que alguien no les pintó un sentido. Y me cuesta olvidarlo algunas veces.”

Des-

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Estoy al borde de un precipicio por el que no quiero volver a caer. Estoy justo en ese momento en el que si doy un paso más… no sé lo que me esperará al final. Por eso he decidido comportarme como una auténtica cobarde y empezar a retroceder. Empezar a desencantarme. A desilusionarme. A desconocerte…
Porque no sé si esta vez es la buena, solo sé que me muero de miedo y tú no ayudas a calmarme. A veces parece que te comerías el mundo por mi y otras que soy una más de tu larga lista. Y yo no quiero eso. Quiero ser LA CHICA de tu vida. Con la que compartir todo lo bueno y todo lo malo. Con la que morirte de risa hoy y mañana no parar de gritar en todo el día. Con la que decidas que quieres estar al volver a casa para que te de un abrazo… Todo eso podría ser yo si tú quisieras… Pero no sé lo que tú podrías llegar a ser para mi.